¿Padeces cáncer de mama?

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Tal vez te parecerá muy intempestiva la pregunta pero si eres integrante del género  femenino, o no, debes saber que el cáncer de mama es la lesión maligna de la mujer más frecuente en el mundo. Es un crecimiento anormal y desordenado de las células de este tejido, estas células se dividen y crecen anormalmente. Las células cancerosas siguen creciendo y pueden desplazar a células normales, lo cual hace que al cuerpo les sea difícil funcionar como debería.
Este padecimiento es ya la primera causa de muerte en México por cáncer en mujeres adultas desde el año 2006. El riesgo de cáncer aumenta con la edad. La mayoría de los cánceres en México se presentan entre los 40 y los 59 años. Una de cada nueve mujeres desarrollará cáncer de mama durante su vida.

El seno está formado de glándulas que producen leche (se llaman lobulillos), tubos pequeños que llevan la leche al pezón (se llaman conductos) y tejido adiposo (grasa). Existen cánceres ductuales (comienzan en las células que cubren los conductos), cánceres lobulillares (comienzan en las células que recubren los lobulillos) y el resto de los cánceres de seno comienza en otros tejidos del seno.
Algunos factores de riesgo son: familiares de primera línea que hayan tenido cáncer de mama (madre, hermana), no haber tenido hijos, empezar con la regla a temprana edad (antes de los 10 años), embarazarse por primera vez después de los 30 años, haber tenido cáncer en la matriz o en los ovarios, inicio de la menopausia después de los 55 años, tomar terapia de reemplazo hormonal por tiempos prolongados y obesidad.
Se recomienda asistir a una consulta médica con el especialista en caso que note lo siguiente:
•    Presencia de una masa indolora en la glándula mamaria, en la mayoría de las ocasiones el cáncer en etapa temprana no es doloroso.
•    Cuando tenga bultos, inflamación o crecimiento de ganglios.
•    Cambios en la consistencia de la piel como endurecimiento o engrosamiento, inflamación de la piel, parecida a la cáscara de la naranja o heridas en la piel.
•    Grietas en la mama o surcos en la piel.
•    Secreción por el pezón de color café, sanguinolento o blanquizca.
•    Pezón hundido o con descamación, con comezón, punzadas, sensación de quemadura, hundimiento o irritación.
•    Una bolita o cualquier anormalidad que pueda ver en sus pechos.
•    Cambios en la coloración de la piel.
•    Que una de las mamas sea diferente a la otra.
•    Cambios en la temperatura de la piel de la mama afectada.

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